CREANDO Y APRENDIENDO

jueves, 25 de noviembre de 2021

Importancia de la evaluación del desempeño docente, Utilización de métodos, técnicas e instrumentos apropiados en seguimiento y evaluaciones de resultados del desempeño docente.

RESUMEN

En este artículo se discute el papel del docente en la evaluación del aprendizaje, identificando la importancia que tiene la evaluación para comprender y mejorar los aprendizajes de los alumnos y las prácticas de enseñanza y aprendizaje que se desarrollan en las instituciones escolares. Se hace referencia a las funciones que debe asumir la evaluación para ser un proceso permanente y participativo que enriquezca a quienes intervienen en ella, así como los tipos de evaluaciones que deben implementarse para que sea una experiencia formativa para los estudiantes, resaltándose el papel del docente.

INTRODUCCIÓN

La evaluación es uno de los temas de gran relevancia en la actividad educativa porque tiene un enorme potencial para promover y sostener el cambio (Ravela, 2009). De acuerdo con Martínez, (2003), comprende una amplia variedad de actividades según los sujetos, los aspectos que evalúe y los propósitos a los que sirva, puede dirigirse a los alumnos, los docentes, el currículum, las escuelas y el sistema educativo. Es un término que evoca diferentes significados según los autores que la definan. “Algunos la perciben como un juicio sobre la calidad. Otros como un modo sistemático de examinar temas importantes. Aún hay otros que la conciben como una actividad diaria que llevamos a cabo siempre que tomamos una decisión… Algunas veces se ve… como un instrumento constructivo para llevar a cabo mejoras e innovaciones. Otras veces como una actividad destructiva que amenaza la espontaneidad y paraliza la creatividad. A veces es mucho más, pero su función esencial es la de establecer el mérito de algo”.

A pesar de los diversos significados que puedan atribuírsele, algo que ha de tenerse claro es que toda evaluación ya sea dirigida a profesores, estudiantes o al sistema educativo siempre tiene como finalidad primera valorarlo para su mejora y perfeccionamiento.

Esto nos lleva a reconocer los múltiples beneficios que se pueden encontrar en la evaluación no solo en el plano de los aprendizajes sino en las prácticas de enseñanza y aprendizaje que llevan a cabo los docentes en los diferentes ambientes de aprendizajes; aula, real y virtual, siendo fundamental para ello, que ésta se oriente a enriquecer a quienes participan en el proceso, en específico a los alumnos como constructores de su propio conocimiento, que sea una evaluación in situ y clara para todos los implicados (alumnos, docentes, padres de familia y comunidad educativa en general); lo cual nos sitúa ante un temas inagotable, en el ámbito de sus aportaciones a las prácticas educativas contemporáneas, para hacer de éstas verdaderos escenarios de aprendizajes.

 

DESARROLLO

En este ámbito la evaluación se ha convertido en la piedra angular del sistema educativo, lo cual refrenda Santos, (2016), cuando refiere que no se puede comprender la enseñanza sin tenerla en cuenta, la evaluación condiciona todo el proceso y marca el camino hacia el éxito o el fracaso en el aprendizaje que logran los estudiantes. Al respecto Moreno, (2016) explica que “aprender de forma significativa y relevante depende de muchos factores que se encuentran en interacción, en los entornos educativos formales la evaluación tiene un peso privilegiado y para la mayoría de los alumnos, constituye la principal razón de sus prácticas de estudio y aprendizaje. Dicho de otro modo, aprenden para la evaluación”.

Al respecto vale entonces decir que, según la forma de evaluación que aplique el docente será el aprendizaje que los estudiantes logren, ya que de acuerdo con Santos (1998), la evaluación es ante todo un proceso de aprendizaje del profesor, a través de ella comprende si el aprendizaje se ha producido o no y por qué, cómo se establecen los vínculos entre los alumnos y profesores, cómo se utilizan los resultados, para entender y mejorar la práctica y cómo estar seguros de que los instrumentos, procedimientos y puntuaciones de evaluación sirven para ayudar a que los alumnos quieran aprender y se sientan capaces de aprender (Moreno, 2017).

 

Por lo que el valor principal de la evaluación en el ámbito de los procesos de enseñanza y aprendizaje radica en la comprensión que genera en los docentes, en relación a qué nuevas estrategias debe integrar en su práctica, por lo que el sentido de la evaluación se revitaliza en la toma de decisiones académicas, a lo que Santos (1998) argumenta que “evaluar es comprender”, cuyos resultados condicionan la toma de decisiones efectivas.

El propósito de la evaluación es emitir juicios a partir de la información recabada, para apoyar la toma de decisiones con el fin de mejorar el proceso evaluado (Stufflebeam & Shinkfield, 1987). Por ello, es necesario que la evaluación recabe información suficiente, variada y pertinente sobre el proceso de aprendizaje, para lo cual se requieren diversas estrategias acordes al desarrollo de competencias, que no solamente privilegien los conocimientos, sino que permitan, además, recuperar las habilidades y actitudes que movilizan las y los estudiantes mientras se enfrentan a una actividad determinada.

Todo ello condiciona un gran desafío en las prácticas de los docentes contemporáneos en cualquier nivel educativo, pues su comprensión cualitativa, flexible y orientada a la mejora, condiciona según Escudero, (2010), la integración de experiencias prácticas innovadoras, las que favorecen el marco integrador de la evaluación en el nuevo marco pedagógico, al respecto refiere algunas de ellas:

■Fomentar la acción colegiada entre profesores.

■Mantener un diálogo colaborativo con los estudiantes en los ámbitos curricular, didáctico y evaluativo. (Potenciando la participación activa y la co-responsabilidad).

■Generar buenas expectativas entre los estudiantes. (Ser consciente de que el fracaso no motiva, pero sí el éxito, de que motiva comprobar que se espera más de nosotros y también el saber cómo podemos corregir nuestros errores.

■Evitar, también, transmitir la idea de que hay alguien predestinado al fracaso).

■Establecer con claridad y publicitar los objetivos perseguidos en el curso y los criterios de evaluación. (Ser consciente de que motivan los objetivos relevantes y bien definidos).

■Cuidar especialmente la alineación, la sintonía, de la metodología didáctica y la de la evaluación con las competencias y objetivos perseguidos.

■Partir de los conocimientos previos.

■Atender la diversidad de intereses, motivaciones, capacidades y modos de aprender.

■Diversificar las tareas y los escenarios de aprendizaje.

■Fomentar el aprendizaje activo.

■Fomentar el aprendizaje autónomo (Equilibrar la independencia del estudiante y la acción directiva del profesor).

Se reconoce que la evaluación es la base para que las educadoras tomen decisiones y realicen los cambios necesarios en su acción docente o en las condiciones del proceso de enseñanza y aprendizaje que contribuyan al logro de los aprendizajes de sus alumnos a partir de la valoración de sus aciertos en la intervención educativa, la pertenencia de la planificación y su adecuación a sus necesidades, la mejora de los ambientes de aprendizaje en el aula, las formas de organización, las relaciones que se establecen en el grupo, el aprovechamiento de los materiales didácticos, la adecuación y pertinencia de la selección y orden de los contenidos abordados con sus alumnos, entre otros.

 

CONCLUSIONES

Considerando todo lo que se ha venido planteando y discutiendo en este artículo puede concluirse que el papel del docente en la evaluación del aprendizaje es trascendental, porque de acuerdo a como instrumente la evaluación en el aula será la naturaleza de la enseñanza que desarrolle con sus alumnos y el aprendizaje que éstos logren construir.

De tal suerte que, para obtener grandes beneficios en el rendimiento escolar y para que la evaluación logre constituirse en el instrumento más poderoso para el aprendizaje como lo refiere Moreno (2016), es necesario proveer a los profesores de las herramientas de evaluación que necesitan para hacer mejor su trabajo, ya que la mayoría no están preparados para afrontar los desafíos que supone la evaluación de aula porque no han tenido la oportunidad de aprender a hacerlo. Por otro lado, que el papel de las educadoras en la evaluación es muy importante porque a partir de ella comprenden si sus alumnos han logrado aprender, identifican sus procesos de aprendizaje, los factores que intervienen en éste y a través de sus resultados están en posibilidad de realizar las modificaciones pertinentes en su intervención docente para que todos aprendan y estén motivados para ello. Esto no podrán conseguirlo mientras no existan las condiciones para su profesionalización en la evaluación y se generen los espacios de diálogo, construcción y debate en torno a las técnicas e instrumentos que emplean, que las conduzcan a eliminar aquellas prácticas que no permiten que la evaluación sea un proceso enriquecedor, formativo, permanente, justo, fundamentado y participativo.

 

 

BIBLIOGRAFÍAS

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http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1990-86442018000300196#B23

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http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1990-86442018000300196#B3

 

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