CREANDO Y APRENDIENDO

domingo, 9 de junio de 2019

¡BIENVENIDOS!


 ¿En qué medida afecta a los niños y niñas lo que ocurre a su alrededor?

Mucho. Los niños y niñas son protagonistas activos del mundo. Aunque puede que no entiendan el significado de lo que ven u oyen, los niños y niñas absorben las imágenes que les rodean, y las emociones de las personas en las que confían y de las que reciben amor y seguridad les afectan profundamente
 Los progenitores y los cuidadores cumplen un papel muy importante ayudando a los niños y niñas a afrontar las experiencias traumáticas y tensas, y a reponerse de ellas. No hay duda de que brindar a los niños y niñas un cuidado consciente y que responda a sus necesidades requiere mucha energía física y emocional, pero esos momentos cotidianos que comparten los niños y niñas y los adultos pueden servir para resolver problemas mutuos. En tiempos difíciles e inciertos, el simple hecho de hallar consuelo en la presencia del otro constituye el primer paso para ayudar a los niños y niñas a adaptarse a la situación y a salir adelante.



Los beneficios de jugar 


Los niños y niñas se muestran curiosos desde el momento en que vienen al mundo. Desean aprender sobre el mundo que les rodea y comprenderlo. Durante los primeros cinco años de su vida los cerebros de los niños y niñas crecen más rápidamente que en ningún otro momento. Las experiencias tempranas del niño o niña determinan el desarrollo de su cerebro. El aprendizaje temprano de los niños y niñas determina su éxito futuro en la escuela.



Unas buenas experiencias tempranas contribuyen a un desarrollo óptimo del cerebro infantil. Cuanto más trabajo realiza el cerebro, más es capaz de hacer. Cuando los niños y niñas juegan, sus cerebros trabajan intensamente.


Jugando es como los niños y niñas aprenden. Jugar es algo natural para la infancia. Los niños y niñas juegan mientras hacen sus tareas cotidianas, juegan durante las experiencias de aprendizaje que usted les ofrece. Piense en el bebé que se pone a jugar al escondite con usted cuando le tapa la cabeza al intentar quitarle la camiseta. O en la niña de dos años que, imitando el modo en que usted le lee algo, le lee a su muñeca. O en el niño de tres o cuatro años que dibuja garabatos y marcas en un gran pliego de papel que usted ha colocado en la mesa, y a continuación anuncia orgulloso, “he escrito mi nombre”.



En ocasiones puede parecer que no está sucediendo gran cosa. Puede que le parezca aburrido vaciar y volver a llenar una lata llena de pequeños objetos y que le parezca que jugar con bloques de construcción no consiste más que en apilarlos y derribarlos



Pero los juegos están llenos de oportunidades para que los niños y niñas aprendan y perfeccionen habilidades nuevas. Cuando los niños y niñas juegan, usan todos sus sentidos –el oído, la vista, el gusto, el tacto, el olfato y la movilidad– para recabar información sobre el mundo que les circunda. Más tarde recogerán información por medio del lenguaje. Esta información la organizan y la reorganizan para componer las primeras imágenes de sí mismos, de los demás y de su mundo.



Mediante los divertidos juegos que integran este cofre de tesoros, los niños y niñas –tanto los mayores como los más pequeños– desarrollan nuevas habilidades para hablar y pensar, moverse y hacer cosas, comprender sus sentimientos, conocerse a sí mismos y aprender a llevarse bien con los demás.






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